Del alcoholismo al atletismo

José Grajeda Chávez, El Tigre, un modelo de superación; de tocar fondo por esta enfermedad, ya tiene 29 años sin probar una gota de alcohol; ha participado en maratones en Jalisco y Colima; cuenta con más de 100 carreras en su haber; pide que se impulse más el atletismo para las futuras generaciones y en las carreras haya cabida para personas mayores de 70 años

 

José Grajeda Chávez, un verdadero modelo de superación, amor por la familia y deseos de vivir. El Tigre, como también le apodan, dejó el alcoholismo para dedicarse al atletismo, ahora con 29 años sin probar una sola gota de bebida etílica.

En entrevista para Diario de Colima, Grajeda Chávez comentó paso a paso, cómo fue dejando esta enfermedad para dedicarse de lleno al atletismo, disciplina en la cual ya tiene más de 100 competencias en su haber.

SU HISTORIA

El Tigre nunca se iba a imaginar el giro que daría su vida. Comentó que a la edad de los 12 años, jugaba futbol en las categorías Juveniles, pero conforme pasaron los años –y lo reconoce– le fue gustando el alcohol.

José Grajeda militó desde su juventud y ya como adulto en los equipos Nacional, León, Salinas y Rocha, SNTE y Real Manrique, estos últimos de las categorías de Superveteranos.

Sin embargo, en ese largo trayecto como futbolista (lo dejó a los 38 años), la tónica diaria era entrenar y tomar, jugar y tomar, ganar o perder, pero tomar hasta alcoholizarse, y así lo reconoce.

Con lágrimas en los ojos, expuso: “La rutina era hacer unas chambitas (antes era cobrador y actualmente mecánico), y después de ir a tomar, me perdía, me casé (33 años) y tuve un hijo, pero le pedía a Dios que me ayudara a dejar este vicio”.

Expuso que “al poco tiempo, a los 34 años apareció mi salvador, Raymundo Bueno, hermano de Hugo y Sergio Bueno, quien me invitó a entrar a un Grupo de Alcohólicos Anónimos, ahí estuve por 15 días”.

Agregó que Raymundo le dio buenos consejos, le dijo que dejara de tomar, que pensara en su familia y más con el hijo que tenía, y que aún había la oportunidad de rehabilitarse.

El Tigre dijo: “Sabes, con esos 15 días tuve, comencé a caminar, después solía ir a pie a La Estancia y poco a poco me despertó el interés por el atletismo, hasta llegar a trotar y después correr”.

Recordó que son 29 años sin tomar. “Con el tiempo, Dios me dio una hija. Ya estamos un poco mejor, aquí tenemos un taller donde arreglamos las balatas de los autos y los frenos”.

Reconoció como pilar esencial para esta rehabilitación a su compañera de vida, la señora María del Socorro Ávila García, con quien tuvo dos hijos: José Grajeda Ávila, quien es ingeniero en telemática con una maestría de la UdeG, y María Guadalupe Grajeda Ávila, maestra de telesecundaria, también con maestría.

EVENTOS

A sus 65 años de edad, El Tigre está lleno de vitalidad, aún participa en carreras en la capital del estado, sin embargo, recordó que su primer competencia fue en la carrera de la RL (no recordó la fecha) y de ahí en adelante continuó con su actividad.

Lleva 15 medios maratones en la ciudad de Guadalajara, Jalisco, y dice que es motivante competir con más de 6 mil atletas. En Colima ha participado en las carreras de la Cruz Roja (donde es voluntario), Carrera del Médico, de Protección Civil, Ayuntamiento, La Marina, Ternium, etcétera.

También reconoció que a Colima le hace falta más promoción a esta disciplina y le pide al gobernador José Ignacio Peralta Sánchez mayor promoción y que se abran más categorías para los adultos mayores.

En este sentido, dijo que en el Medio Maratón de Guadalajara (21K), en la cual participará el próximo 1 de septiembre, existe la categoría de 70 años y más, cuando en Colima no la hay, sólo llegan a 50 y más, “pero ahí a uno le ganan fácilmente, hay diferencia de edad”.

Sobre los eventos en los que participó el año pasado, dijo que no tuvo tanta actividad, pero sí entrenó, y que la más reciente fue en el de la Cruz Roja, en La Campana, en septiembre pasado.

Abundó que debido a la carga de trabajo y edad, también ha tenido lesiones y se ha enfermado, pues “el 28 de septiembre de 2018, me operaron de la próstata. Ya estoy bien, pero ello, gracias al ejercicio que realizo”.

Dijo que “a pesar de haber estado enfermo, sigo activo, pero cuidándome; me levanto a las 4 de la mañana a caminar y a hacer un poco de ejercicio”.

AMANTE DEL ATLETISMO

Después de sacar de su cuerpo y mente el alcoholismo, El Tigre se declaró amante del atletismo, tiene revistas, un sinfín de trofeos y reconocimientos, y comentó que hasta que Dios le permita, seguirá compitiendo.

Además, dijo que gracias a esta disciplina ha conocido a importantes hombres de la política colimense, como Elías Zamora Verduzco, Federico Rangel Lozano, Silverio Cavazos Ceballos (+), y al gobernador José Ignacio Peralta Sánchez, entre otros.

Recordó que este año participó en las carreras Ternium, el pasado 3 de marzo, y también lo hará el 17 de mayo, en la Carrera de Fuego del Festival Internacional del Volcán.

Sobre el impulso al atletismo, comentó que “pensábamos que con Nacho se iba a levantar esta disciplina, y lo que solicitamos es que haga más competencias y que incluya más categorías para adultos mayores”.

Expuso que también han desaparecido los clubes de Atletismo en Colima y que sólo existen algunos en Manzanillo y Tecomán.

“Soy un corredor independiente. La inscripción a mí me cuesta y ahorita lo hago por diversión, salud y por mi familia. Este deporte es para unir los lazos familiares, porque van y te apoyan”, enfatizó.

En cuanto a su participación en el Medio Maratón de Guadalajara 2019, dijo que “el costo de la inscripción es de 528 pesos, va por mi cuenta y una vez estando ahí, te anotan como corredor libre. Éste será el último en el que participe este año”.

Sin tener nada de que esconderse, El Tigre tiene su domicilio en el número 535 de la calle Morelos, en el centro de Colima, lugar donde también realiza su trabajo, cambiando balatas y arreglando los frenos de los vehículos.

ANÉCDOTAS

Entre las anécdotas que contó El Tigre después de pedirle que compartiera alguna, destacó que en una de las carreras de la Cruz Roja participó el gobernador José Ignacio Peralta Sánchez y se cayó.

Por otro lado, en la primera carrera de la misma institución fue él quien cayó, pero en ambos casos el comité organizador no los peló, porque se levantaron pronto.

Una más, cuenta José Grajeda Chávez, fue en una borrachera. “Me puse tan mal que me perdí, agarré camino y llegué a pie hasta Minatitlán. Cuando pregunté por dónde andaba y me dijeron, me regresé”.

En cuanto al apodo de El Tigre, dijo: “Era menor de edad, y estaba en un billar por el barrio, cuando de pronto llegó la policía, me brinqué por una ventana, y al siguiente día acudí y me preguntaron que cómo le hice, les conté y desde ahí me comenzaron a decir, eres un tigrillo”.

Francisco ESPÍRITU GÓMEZ